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Hablamos con Leo, rosarino egresado de nuestra escuela, que hoy como diplomático espacial forma parte del histórico proyecto en el que Israel envío la nave espacial Bereshit a la Luna.

¿A qué te dedicás?

Soy Diplomático de Carrera en el servicio exterior Israelí desde el 2002 y desde el 2017 soy el Director de Relaciones Exteriores y Colaboraciones Internacionales en la Agencia Espacial Israelí, es decir como representante de Cancillería Israeli, trabajo en la Agencia Espacial Israelí.

A la par con mis funciones en la Agencia Espacial Israelí, actualmente me encuentro en preparativos para encabezar una nueva misión diplomática, en este caso, como Embajador de Israel en Costa de Marfil y embajador no concurrente en Togo, Benin y Burkina Faso. Asumiré las nuevas funciones en el mes de julio. Previamente me desempeñé como vice-embajador en Montevideo, Vice-Consul General en Filadelfia y la región del Mid-Atlantic, vice-embajador en Brasilia y vice-embajador en Addis Ababa, Kigali y Bujumbura, las capitales de Etiopía, Rwanda y Burundi. Antes de ingresar a la carrera diplomática, fui sheliaj de la Agencia Judía en la Argentina y mas tarde trabajé en educación en el kibutz y en nuestra fábrica de riego por goteo Netafim. Asimismo, fui parte del equipo que impulsó cambios significativos en las politicas del kibutz.

¿Dónde vivís?

Vivo desde 1990 en el Kibutz Maggal con mi mujer Mónica Manaker (también rosarina) y mis hijos Ana, Mijael y Natasha. Somos miembros del kibutz desde principios de los ’90.

¿Desde cuándo vivís en Israel? ¿Por qué razón?

Desde Febrero del ’87. Ya desde joven, siempre había tenido la idea de hacer aliá. Fui educado en la Escuela Jaim Najman Bialik, en Hebraica y en la Tnuá Hejalutz Lamerjav. Después, en el ’85, viaje a Israel al Majón de Morim (Greenberg) y ejercí como moré en la escuela primaria y secundaria durante todo el 1986. Llegué a Israel un 11 de Febrero de 1987 (hay fechas que no se olvidan) y estudie Ciencias Politicas y Relaciones Internacionales en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Al mismo tiempo trabajaba en el tambo en el Kibutz Alummot donde pasaba mitad de la semana. Por esos días muchos chicos de la Tnuá habían hecho aliá a kibutzim y eso me motivó a ser uno de ellos. Me enrolé en Tzahal y serví en la Unidad Najal como combatiente.

¿Cómo fue tu vida en Rosario?

Rosario siempre estuvo cerca, por eso siempre se lleva a Rosario en el corazón. Sus lugares y su gente nos traen dulces recuerdos. Tanto a mi esposa, Mónica, como a los chicos. Trajimos a nuestros hijos un par de veces y les encanta. Hice mis primeras brazadas en la pileta de la vieja Hebraica, pasando a entrenarme más tarde en Gimnasia y Esgrima, Newell’s y Provincial, siendo parte también de la selección rosarina de natación. A veces decimos con una sonrisa que ser rosarino es una nacionalidad.

¿Qué relación tuviste con la Comunidad Judía de Rosario?

Yo fui parte de Hebraica, del Coro de la Kehilá, de la Tnuá Hejalutz Lamerjav, fui alumno y moré en la Escuela Bialik, un fanático de la Quinta de Funes… En fin… recuerdo cuando me sentaba en el Shil al lado de mi Zeide Aharon Lenski… y recuerdo también compartir momentos emotivos con mis tíos: Emilio, Ricardo y Silvia, Hilda y Julio, José y Clarita y nuestros queridos primos.

¿Qué relación tenés hoy con la Kehilá? ¿Y con la Argentina?

Muchos de nuestros amigos de la infancia son hoy lideres y activistas de la comunidad. Cuando nuestro hijo Mijael, cumplió 13 y llegaba su Bar Mitzvá, no dudamos en invitarlo a que subiera a la Torá donde yo lo había hecho en aquel marzo de 1980. Ese lugar era «el Shil de la calle Paraguay». Para todos, fue un viaje muy emotivo. Allí se casaron mis padres Bebe y Margarita y mis hermanos, allí como dije, leímos la Torá. No puedo dejar de recordar que fui parte del Coro Litúrgico bajo la dirección del Gran Moré Victor Lein Z»L.

Sobre el lanzamiento:

¿De qué se trató este hecho?

El primer desafió fue que resulte en un lanzamiento exitoso, algo de lo que nos enorgullecemos y así lo dejamos constar en la ONU en Viena aquella mañana del 22 de febrero. Inmediatamente después, la idea es alunizar. Luego SpaceIl quiere medir los campos magnéticos de la Luna para estudiar cómo surgieron y cuáles son los efectos que tienen sobre la Tierra. En verdad, se trata de una combinación de ciencia, tecnología y educación.

¿De qué manera estás relacionado al lanzamiento?

Por estar a cargo de las relaciones exteriores y las colaboraciones internacionales, mi labor se centra en el esfuerzo diplomático en torno a la actividad espacial Israelí. Es decir, esto incluye la Diplomacia Pública y la  Diplomacia Espacial: que lo que Israel haga se conozca en el mundo entero ya sea tanto a nivel de imagen como de comunicación, esto como complemento a la diplomacia tradicional y clásica. Así como también frente a organismos internacionales como la ONU y que a partir de ahí, se generen más y más espacios de cooperación entre las agencias espaciales del mundo entero. Estoy atento a cada una de las oportunidades que se presentan para aumentar y multiplicar los socios que Israel pueda tener, ya sea en Latinoamérica, África, Asia,  Australia y Nueva Zelandia. Tenemos una excelente cooperación espacial con los Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, México, Vietnam, India, Polonia y la Agencia Espacial Europea. Recientemente hemos inaugurado el diálogo espacial con Luxemburgo, Grecia, Chipre y otros países. Hay una fuerte voluntad de avanzar en ese sentido también con Argentina, Paraguay y Brasil. La cooperación espacial por su propia naturaleza, abre las puertas del diálogo académico y de investigación, industrial y educativo. Concretamente, me entro a ocupar de este ambicioso proyecto, pocos meses antes de la preparación de la visita del Jefe de la NASA a Jerusalem en julio 2018 y desde ese momento, dando apoyo político-diplomático, dando solución a distintos desafíos. En esa visita, el Jefe de la NASA expreso claramente su intención de ser parte de este emprendimiento histórico y facilitamos todo para que así sea.

¿Qué significa para la historia de Israel y para Israel en el mundo este acontecimiento?

Buena pregunta… ese día posteé en mi facebook «Hoy puede ser un gran día». Yo creo que todos recordaremos este día, el 21 de febrero de 2019, el del lanzamiento, qué hacíamos y dónde estábamos. Sabemos que el mundo considera a Israel un pionero en muchas áreas. Entre ellas la científica y la tecnológica. Este lanzamiento del vehículo lunar puede ser un paso gigante para Israel y también para la humanidad. Puede sentar las bases de la comercialización del «New Space», permitiéndole a Israel pasar a ser uno de los cuatros países en aterrizar en la Luna. Un país chico aunque valiente y ambicioso. Ya somos parte del exclusivo club de países con capacidad para diseñar, construir y lanzar satélites al espacio exterior. Ahora tenemos la chance de crecer y estar a la altura de los grandes. Esta semana ha sido, sin lugar a dudas, «una semana especial y espacial».

¡Muchas gracias Leo y felicitaciones! Para todos nosotros es muy importante y un orgullo enorme, no sólo este acontecimiento sino que un hijo de nuestra Kehilá forme parte de él.

Para los que fuimos parte alguna vez de la Kehilá y de la ciudad, siempre digo que a Rosario no se va, a Rosario se vuelve. Siempre es bueno volver a Rosario.