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El Maror y el Jaroset (las hierbas amargas y la mezcla de manzana, vino y canela), quizás dos de los elementos más conocidos de la Keará, son además vistos como una dualidad permanente que la vida nos presenta a lo largo de los años; El bien y el mal, la amargura y la dulzura, la desesperación y la esperanza.

La palabra Maror en Guematria (un método utilizado por los sabios de la era talmúdica, mediante el cual a cada letra del alfabeto hebreo se le asigna un valor numérico, y entonces cada palabra se va resignificando según el número final de la misma) suma 446, mismo valor que la palabra Mavet (muerte); Quizás nuestros sabios nos quieren enseñar que con la amargura del corazón, con la desesperanza, con la carencia de fe, podemos llegar a estar espiritualmente muertos.

La respuesta judía a este problema es el Jaroset; Es la dulzura de su sabor, es el esfuerzo para salir de la mala situación en la que nos encontramos, es el saber que siempre debe quedar en nuestro ser, un espacio para la esperanza, para la fe, para no bajar los brazos, para esperar el momento adecuado y así, poder levantarnos con todas nuestras fuerzas.

Pesaj nos enseña que la vida misma nos enfrenta a situaciones de amargura y de dolor, pero que también nos regala momentos maravillosos, repletos de alegría.

Muchos de los simbolismos de esta festividad tienden a marcar fuertemente esta línea de pensamiento, y quizás el que más sobresale sea, cuando al recitar las diez plagas con las que D”S azotó a Egipto, agarramos la copa de vino y vamos sacando una pequeña gota a medida que leemos cada una de las plagas; simbolizando que nuestra alegría (y en nuestra tradición el vino es el símbolo de la alegría) no puede ser completa mientras haya seres humanos que sufran.

La vida misma es un sin fin de vivencias positivas y negativas, dulces y amargas.

Finalmente, en uno de los pasos del Seder, debemos comer juntos el maror y el Jaroset; y allí radica la grandeza de Pesaj y sus milenarias tradiciones; Porque estos dos elementos son parte esencial de la vida misma.

¡Pesaj Kasher vesameaj!